REFLEXOLOGÍA DEL PIE

Todas las disciplinas que usan puntos de presión, desde la acupuntura al shia Tzu, desde la digito presión a la auricología, parten del principio que desde las zonas o puntos de reflexión a los órganos hayan caminos a través de los cuales pasa la energía esencial del organismo para mantener el equilibrio y la vitalidad. 

Sobre este principio se basa también la reflexología plantar, por la cual si se cuidan los pies, de "reflejo" se cuida la persona: existen entonces precisas correspondencias entre los órganos y la superficie del pie. Tales correspondencias son utilizadas para resaltar las alteraciones energéticas y para reporta la armonía.   

La técnica se basa en la presión de los específicos puntos reflexógenos del pie, que se funda sobre la premisa de que tales zonas reflexógenas tienen sus correspondencias en las diversas partes del cuerpo. 

Los varios mapas existentes difieren un poco entre ellos sobre la localización de los puntos; esta diferencia se debe a la escuela de origen, más occidental o más oriental, pero todos concuerdan en la vista general del pie, esto es, que los órganos y las partes del cuerpo se reflejan en la misma posición en la cual se encuentran en el pie.  En todos los mapas encontraremos, por ejemplo, las zonas referidas a la cabeza sobre los dedos de los pies mientras en la parte media (a lo largo de los lados internos) se encontrará la espalda; la ranura de la planta del pie albergará todo el aparato digestivo y urinario, mientras en los laterales (lados externos) encontraremos las articulaciones superiores y los fémures.


PLANTA DE LOS PIES


Es recomendable sentarse sobre una silla, y pulsar ambas plantas de los pies de manera uniforme, haciendo presión homogénea sobre la esterilla acostada sobre el suelo. 

Se debería estar preferiblemente con los pies descalzos, buscando aplicar la mayor presión posible, compatiblemente con la subjetiva tolerancia al dolor.

Si se tolera, levantarse sobre la esterilla, para ejercitar la máxima presión, permaneciendo erectos. 

La presión sobre los meridianos plantares transmite efectos terapéuticos, o también una sensación de bienestar difuso, a muchas otras partes del cuerpo, si bien el dolor punzante inicial podría ser percibido como particularmente fastidioso. 

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